CASTELLANO

DE LA CREACION SUBJETIVA A LA REALIZACIÓN OBJETIVA ATRAVES DE LA ENERGÍA MC2:

MOTIVACION/COHERENCIA/COESION

 

Para poder actuar sobre el mundo, es necesario conocer sus leyes.

 

El mundo de la ciencia, o de la religión, no escapan a esta regla.

 

El mundo de los negocios tampoco:

 

Vence quien sabe para donde se dirige, con quien se alía, y con que medios.

 

Tenemos entonces en lo que sigue abajo, lo que el mundo de los negocios puede sacar en provecho de los últimos descubrimientos de la ciencia.

 

El mundo subjetivo (nuestra visión del mundo) parece abstracto.

 

El mundo objetivo (el mundo que vemos) parece sólido.

 

El universo parece ser regido por leyes ligadas a elementos compactos.

 

Lo que hace que no realicemos que nuestro pensamiento interactúa directamente con toda materia del universo a través de una red de partículas/ondas quánticas.

 

Pues todo en el universo es un gran juego entre partículas sub-atómicas que también se comportan como “ondas”, como las del cerebro, presentes en cualquier electroencefalograma señalizando nuestra actividad mental.

 

Pero nuestra “creencia en la matéria” creó el término “átomo”, que significa “materia que no puede ser reducida a unidades menores”.

 

Hoy se sabe que el cosmos es regido por leyes quânticas.

Vivimos en un universo de partículas tan pequeñas, que un electrón aparece como un gigante junto a ellas. Todas estas partículas interaccionan con nuestros estados emocionales y nuestros pensamientos todo el tiempo.

Pues no hay barreras entre partículas quánticas dentro y fuera de nuestro modo de pensar. Nuestro pensamiento materializa literalmente nuestra realidad según nuestra necesidad subjetiva de verla de un modo especifico.

Y no como ella es de hecho:

Siempre abierta a nuevos horizontes.

A cada instante.

Apenas vivimos en la ilusión que esta barrera es real.

Aquí, más que nunca:

PENSAR ES CREAR EN EL PRESENTE El FUTURO QUE DESEAMOS.

Pues, en este universo quántico, las fronteras entre lo subjetivo y lo objetivo se disuelven literalmente.

A este nivel de profundidad de las estructuras centrales del universo, ahora percibidas por nuestra conciencia, todo experimento lleva en consideración la presencia del experimentador como uno de los elementos del experimento.

 

O sea:

 

De lo que no tenemos conciencia aún, es que la “realidad” depende únicamente del presente, de la manera en que la concebimos.

 

Aquí y ahora.

Así, nuestra capacidad de crear el futuro no depende del pasado, pero si de lo que queremos hacer de él.

Aquí y ahora.

 

Nadie escapa así de la “gimnasia mental” de rehacer constantemente la adecuación entre su motivación, por definición subjetiva, y una aplicación coherente de esta en el mundo objetivo, si se quiere emprender algo con un minimo de éxito.

Lo que significa que si queremos trabajar en el nivel de la frontera entre la intención (subjetivo) y la realización (objetivo), tendremos que crear herramientas conscientes, capaces de transportarnos a esa dimensión.

Este es el objetivo de EMC2 o “energía motivación/coherencia/cohesión.

Este curso revela como nuestra lógica cotidiana, cuando estructurada según las leyes quánticas, nos hace descubrir nuevas posibilidades en todos los sectores de la vida activa.

Puesto que las leyes de la Física Quántica demuestran que cada uno de nosotros representa una compleja estructura de partículas sub-atómicas con infinitas posibilidades de “cambio para mejor” a cada segundo, si supieramos como conjugar nuestra motivación y nuestra coherencia, dentro de una cohesión que observa el mundo mas allá de lo que sabe de él nuestra subjetividad , aún no entrenada para  considerarlo en otras posibilidades que ella ignora.

Emprender es entonces expandir los límites de la propia conciencia.

NADA IMPIDE A ALGUIEM DE CREAR NUEVOS CONTACTOS PERMANENTEMENTE A NO SER LAS LIMITACIONES DE SU PROPRIA VISION.

Y esta nueva visión comienza en una nueva avaluación del concepto de motivación.

Sólo así, repensando todo nuestro sistema de concebir la realidad desde su raíz subjetiva en cada uno de nosotros, crearemos la oportunidad para que nuestra visión, limitada por nuestros pre-conceptos, del fundamento de todo emprendimiento, también cambie.

Llamemos pues a esa visión ampliada de la motivación, de Factor Motivación, o factor M.

¿Pero, que sostiene de hecho toda motivación sino una capacidad de estructurar una acción coherente con su efectivación material?

Así, el segundo elemento obvio de toda acción al servicio de la motivación, es la coherencia que debe existir entre la intención y los medios empleados para materializarla.

Este será nuestro factor C, o coherencia al servicio de la expansión de la motivación/causa de lo emprendimiento.

Este binomio, motivación/coherencia, rige todo emprendimiento humano.

Esté representa los dos opuestos complementarios de nuestra lógica, como la emoción y el pensamiento, que crean una coherencia mental/ambiental para que ella exista.

 

La motivación es más conocida como la “razón del corazón”, o “principio del placer”.

 

Mientras la coherencia se sitúa en la dimensión del “principio de la realidad”.

 

Dominio en el cual nuestro mental procesa sus miedos y dudas según la limitación de su visión del mundo.

 

Toda actividad humana depende de este binomio de opuestos complementarios.

 

Sea ella cual que sea:

 

Filosofar, hacer compras, o crear una empresa.

Cualquier acto racional utiliza este circuito entre la motivación y la coherencia para estructurar una creación/evento.

Llamamos de creación/evento a toda obra constituida que vive su vida de manera autónoma.

 

Como la Mona Lisa, que ya no depende más de Da Vinci.

 

Pero que solo ella serviría para mantenerlo rico durante muchos siglos aún.

Sin embargo, este binomio lógico, motivación/coherencia, está lejos aún de ser sondado en sus misterios quánticos más profundos.

 

Y esto es posible, gracias a otro instrumento de análisis:

 

La Cibernética.

 

Juntos, ellos pueden revelarnos que el binomio lógico motivación/coherencia estará siempre incompleto mientras no lleve en cuenta un tercer  factor, o C2, que representa la cohesión del sistema.

 

Sin eso, el resultado de la creación será siempre inferior a su potencial real.

Pero antes de que analicemos cibernéticamente la importancia del factor C2, o Cohesión  del sistema, veamos antes este sub-aprovechamiento en relación al Factor M, Motivación, en términos más prácticos:

Como toda motivación es subjetiva, ella se confina a los límites de la cabeza que la piensa.

 

Ella se contenta así de analizar en profundidad únicamente su propio interés.

 

“Vendiéndolo” enseguida a sus socios , de modo que lleva poco en cuenta sus intereses reales.

 

APRENDER A PENSAR El INTERÉS DEL OTRO COMO EL OTRO LO PIENSA.

He aqui el paso decisivo para quien quiera motivar socios a un proyecto dado.

 

A empezar por sus propios empleados.

Pero cada subjetividad resbala en su dificultad de motivar socios, por ignorar los medios de conocer sus reales motivaciones.

 

Así, todo emprendimiento se reduce al potencial de su motivación inicial, por no saber motivar otras energías en torno de sí al mismo fin.

Y de igual manera que comenzamos a envejecer potencialmente ya a los 18 años:

Nuestros emprendimientos comienzan a perder su energía potencial cuando no consiguen más mantener viva la llama de la motivación inicial.

Pues, cuando comenzamos lo que hoy realizamos, estábamos, por definición, abiertos al exterior, por no habernos aun estructurado en nuestro emprendimiento.

 

Pero, enseguida, comenzamos a lo protegerlo del mundo exterior al precio de desarrollar gracias a eso el miedo de emprender.

¿COMO ESTAR ABIERTOS AL EXTERIOR, AFÍN DE EXPANDIR El POTENCIAL DE NUESTRA MOTIVACION INICIAL, SIN QUE PERDAMOS NUESTRA IDENTIDAD BÁSICA?

 

Cada creación humana vive así entre su necesidad de crecer y su miedo de ser devorado si no sabe controlar este crecimiento.

Y ninguna organización que no sepa utilizar el factor C2, o Cohesión, sabrá como regularse en equilibrio, mantener su homeostasis, o expandirse, en el centro de este dilema.

Lo que hace con que el arte de motivar sea de lo más estudiado, pero, al mismo tiempo, lo menos conocido.

Pues este arte aún no sabe  llevar en cuenta el factor C2, o Cohesión.

Aunque esta triade mental Motivación/Coherencia/Cohesión ya sea conocida desde mediados del siglo pasado, atraves de la Cibernética.

La Cibernética universalizo el uso de la expresión “feedback”, o retroalimentación, de un efecto señalizando a su causa a cada paso de su evolución.

Pero nadie comprendió las posibilidades reales que posee el “sistema feed back”, que no es más que el factor C2, o Cohesión del sistema, cuando este busca nuevas energías mas allá de la “causa”, o motivación inicial, en función de su experiencia adquirida en contacto con el efecto buscado.

 

Para que eso sea evidenciado, para que el sistema “feedback/C2″ nos indique estas nuevas posibilidades, es necesario aprender a reconceptuar los factores de base, M y C.

Así aprenderemos a adaptar nuestro binomio Motivación/Coherencia al factor C2, o Cohesión.

 

En una nueva visión de la noción de “feedback” que los integra y les permite de evolucionar mas allá de sus limitaciones iniciales.

 

Siempre en la búsqueda de una cohesión mayor, que garantice cada vez mejor su estabilidad y progresión.

 

Y esto es imposible de ser adquirido, como experiencia, a un nivel únicamente teórico.

Sólo un entrenamiento practico, en Situación Real de Creación, poderá revelar a cada uno donde él pierde el contacto lógico con las posibilidades de una cohesión expansiva a través de los dos factores básicos M y C.

Esta experiencia cambia todo lo que sabemos sobre nuestro modo de pensar en todos los niveles, inclusive en el management.

Y como los practicantes del concepto EMC2 estan absolutamente seguros de esta afirmación, sus cursos son íntegramente reembolsados, si el resultado no esta a la altura de la expectativa suscitada.

La elección de la sigla EMC2  tampoco es por casualidad.

 

Ya que, según la famosa formula de Einstein, la velocidad, C, o sea, el movimiento que rige el mundo, materializa su energía disminuyendo su aceleración por debajo del cuadrado de la velocidad de la luz, o consume sus apariciones alcanzando esta velocidad.

O sea, materia y energía son simples juegos de velocidad del insondable movimiento cósmico que a todo “in-forma” y “trans-forma”.

Nuestro cerebro funciona bajo el mismo principio.

Visto de que cuanto más haya duda y ansiedad “materializadas” en una mente, más esta es lenta en pensar fluidamente.

 

Teniendo así más dificultad en sondar coherentemente todas las posibilidades que le son ofrecidas, afín de mantener y expandir su estabilidad global, o sea, su cohesión.

 

Toda mente debería así estar siempre abierta a toda eventualidad presente, independientemente de que esta le parezca “buena” o “mala”, sabiendo así sacarle provecho mas allá de las sensaciones de “ganancia o pérdida aparente”, recogiendo una nueva cohesión que ciertamente se encuentra mas allá de la visión limitada del evento.

 

Esta velocidad mental instantánea abre en cada uno de nosotros la posibilidad de orientarse en tiempo presente, o sea, al mismo tiempo del movimiento del mundo.

Este es el objetivo declarado del curso.

Evidentemente, es humanamente imposible aprender tal arte en sólo un seminario de estudio.

 

Pero él garantiza desarrollar en cada participante la posibilidad de continuar este estudio de manera autónoma.

 

Y deve ser considerado como una inversión seguro y rentable.